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«No quise hacerlo, pero soy culpable»: presunto asesino de farmacia ante el Juez

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  • El detenido cuenta con 9 ingresos al Cereso local por el delito de robo

San Luis Río Colorado, Sonora.- En punto de las 6 de la tarde de este lunes 17 de abril, comenzó la audiencia inicial de imputación y vinculación a proceso de Jesús Mario de la Herrán Ruela, el presunto homicida de la farmacia, esto en el Juzgado Oral de lo Penal del 4to Distrito Judicial con sede en la ciudad.

El acusado entró a la sala custodiado por policías procesales, vestido completamente de amarillo, visiblemente sucio y como con tierra en la cabeza.

Portaba tenis blancos de la marca “Reebok”, esposado de los pies, con un tatuaje de los Yankees de Nueva York en el antebrazo derecho y uno más en la parte trasera del cuello que mostraba el número “653”, quizás indicando su origen sanluisino.

La secretaria del juzgado me indicó (como prensa) sentarme justo detrás del imputado, lo que me permitió observarlo con detenimiento. Apenas entró el Juez -vestido con su característica toga negra- dictó las reglas de la audiencia.

Quiero silencio, quiero respeto, el procedimiento a realizar obedece a tales artículos y tales otros artículos, expresó en términos generales el Juez Cornelio Domínguez.

Apenas me miró, me recordó el reglamento al que como periodista debo someterme si quiero presenciar las audiencias.

“Le recuerdo que no puede tomar fotos, no puede grabar audios, y debe respetar en todo momento la presunción del acusado. Puede tomar todo el texto que quiera”, me dijo el señor Juez apuntándome con la mirada, yo asentí de enterado de la misma forma.

La sala oral es moderna y pequeña, cuenta con 16 sillas para quien tenga interés en presenciar un proceso. Había como 12 familiares y amigos del finado José de Jesús Lira Esquivel, entre ellos sus padres. Nadie acudió por parte del acusado.

Al frente, del lado izquierdo estaba Mario de la Herrán, recién detenido en Mexicali, flanqueado por sus 2 defensores públicos. Del lado derecho estaba la esposa del fallecido, una mujer muy joven –según filtró su propio suegro con 3 meses de embarazo-, acompañada de una asesora jurídica y dos fiscales agentes del Ministerio Público.

Se presentaron todas las partes, defensores y fiscales. Inició la audiencia con la notificación de acusaciones y el relato de los hechos. “Amagó con pistola y cuchillo, pidiendo el dinero de la venta del día”, expuso la parte acusadora.

Según los testimonios, irónicamente el asaltante fue el primer cliente del día, ya que el robo a la farmacia del Dr. Simi ocurrió poco antes de las 8:30 de la mañana, apenas abierto el establecimiento, ¿Qué tanto dinero se pudo haber llevado?

Casi inmediatamente después de la narración de los primeros testimoniales se escucharon lamentos y sollozos, primero de la madre y después de una tía, naturalmente les afectó el escuchar los hechos a detalle.

No le vamos a entregar nada”, le habría dicho José de Jesús a Jesús Mario, obteniendo como respuesta una sorpresiva y certera cuchillada que le perforó el ventrículo izquierdo del corazón.

“La fiscalía acusa homicidio calificado con alevosía”, expresó la parte acusatoria, delito que según el Código Penal sonorense alcanza una pena máxima de 50 años y una mínima de 25.

En eso, el acusado visiblemente incómodo, como con “malilla”, interrumpió expresando: “Si hombre, soy culpable ya

El Juez Cornelio pidió mesura, Mario de la Herrán se recostó sobre el escritorio, pero siguió hablando: “Soy culpable, no fue mi intención

El Juez se dirigió al abogado público defensor, como pidiéndole que pusiera en orden a su cliente.

Su señoría, él se reserva”, dijo la defensa, “No quiero reservarme, soy culpable ya”, reiteró Jesús Mario mientras los policías procesales le exigían que estuviera derecho, que no se recostara sobre el escritorio.

Es que me siento mal, la verdad, me siento mal”, insistió el implicado

“Su señoría, desde antes de comenzar la audiencia (Mario) nos manifestó que se sentía mal, que le dolía la cabeza, que traía ganas de vomitar”, expuso la defensa.

Ay pobrecito”, soltó con ironía alguien entre los familiares de la víctima, “Por favor, guarden silencio”, acalló de inmediato uno de los custodios.


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Según las indagatorias, tras el incidente Mario de la Herrán salió corriendo del establecimiento, dando alcance a una pesera para darse a la fuga.

El chofer testificaría después que lo notó como nervioso, alterado, pero pensó que se debía al hecho de corretear la unidad de transporte, enfatizando en que nunca se percató de que huía de un crimen.

Lo recuerdo bien porque se bajó de la pesera sin pagarme”, abundó el transportista en su declaración.

En eso el Juez paró de nuevo los testimoniales, “¿Si está poniendo atención a lo que se está diciendo?”, preguntó su señoría al ver al acusado nuevamente recostado.

Si lo estoy oyendo, pero me siento bien mal”, insistió el presunto criminal, “Ay pobrecito”, repitió la familia, en esta ocasión me pareció fue la esposa del fallecido.

“Es que tengo mucha ansiedad, no puedo estar en un mismo lugar, es lo que traigo. No lo quise hacer, pero soy culpable, ya se los dije”, se volvió a sincerar Mario de la Herrán, como si le valiera obtener una larga condena.

Acto seguido y argumentando que con las citadas interrupciones no se podía proceder con la audiencia, el Juez solicitó un receso de 30 minutos.

A la familia no le pareció, “Ojalá a mi hijo le hubieran dado ese receso de 30 minutos”, expresó a regañadientes la madre, al tiempo que la esposa salía llorando.

En ese lapso aproveché para preguntar a la parte defensora si esas espontáneas declaraciones (aceptando culpabilidad) tienen validez, a lo que me explicaron que no, que oficialmente “se reservó el derecho”.

No se toman en cuenta esas declaraciones porque no está en el momento procesal adecuado”, me indicó el defensor público titular.

Regresando del receso, el Juez Domínguez expresó -a manera de aclaración- que es su obligación salvaguardar a todos los participantes, y que hubiera hecho lo mismo si alguien de la parte ofendida se hubiera sentido mal.

Para ese entonces y después del receso se observó al presunto culpable mucho más calmado, derecho y sin estar quejándose. Prácticamente no volvió a hablar más.

La fiscalía por su parte y luego de varios testimonios repetitivos, solicitó se le vincule proceso a Mario de la Herrán por el delito de homicidio calificado con alevosía.

Petición que el Juez Cornelio Domínguez dictaminó como procedente, dictando vinculación contra el imputado, determinando que había elementos suficientes para considerar su probable culpabilidad en el homicidio del pasado 7 de abril.

De igual manera la fiscalía solicitó prisión preventiva por el tiempo que dure el proceso, lo cual también fue otorgado por el señor Juez.

Por último, defensores y fiscales, pactaron una próxima audiencia en un periodo de 6 meses, tiempo que aprovechará la parte ofendida para aportar más pruebas.

 

*Historial delictivo de Mario de la Herrán según la fiscalía:

1997.- Robo a comercio

1999.- Robo a casa habitación

2002.- Robo a comercio

2003.- Robo a comercio en 2 ocasiones

2005.- Robo a comercio y robo con violencia a personas

2013.- Robo con violencia a personas

2015.- Robo a comercio

2017.- El 10 de marzo del año en curso fue detenido por asaltar con violencia un establecimiento de cerveza, siendo detenido al poco tiempo por la policía municipal y puesto en libertad a los días por el Ministerio Público. Un mes después presuntamente cometería el homicidio de José de Jesús Lira Esquivel.

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